Que con la iluminación led se ahorra energía es una obviedad. Pero el futuro de este tipo de iluminación va más allá. La agricultura, la medicina y la energía son algunos de los campos en los que tiene su influencia. Según los expertos, la tecnología led está aún en pañales. Lo que es una más que buena noticia para el sector. Analizamos a continuación las distintas aplicaciones de la iluminación led.

Poder controlar el espectro lumínico tiene como consecuencia que se puedan estimular los fotorreceptores en los seres vivos. Lo que tiene una repercusión directa en los ritmos circadianos y el comportamiento neurológico y neuroendocrino. En este sentido y con la luz adecuada, las plantas pueden alterar su forma, aumentar la fotosíntesis y mejorar su valor nutricional. En el caso de las personas, esto significa que el ser humano tiene una necesidad fisiológica de la luz. Así se regulan, al menos en parte, el sistema del sueño, la temperatura corporal, el estado del ánimo y la secreción de hormonas como la melatonina y el cortisol.

El futuro es led

En el campo de la agricultura también, la iluminación afecta de manera directa. De hecho, ya se cultivan plantas con solo luz artificial. Un aspecto a destacar es que con el led se pueden producir pulsos cortísimos de radiación ultravioleta cuyo efecto es beneficioso sobre el sabor de los frutos. Por primera vez los fotones se pueden aplicar con precisión a la producción de alimentos como frutas y hortalizas.

A nivel tecnológico, la intensidad de la luz led se puede controlar de manera precisa. Esto significa que según la frecuencia con la que se emita se podría comunicar por luz visible en el espacio mejorando las prestaciones de wifi en áreas congestionadas. Otra posibilidad de la luz led es adaptar en tiempo real la iluminación de un escenario, por ejemplo. Se puede utilizar, también, como un rayo láser (con las posibilidades de proyección que eso supone).

Los ledes se pueden aplicar en otras tecnologías, a modo de sensores químicos, de imagen, de temperatura o de humedad, en aplicaciones acústicas o de tipo mapping. Y, por último y una de las más en boga, en la conectividad. Con la opción de que la iluminación led esté conectada a internet o a otras redes se llega a la domótica. Tan importante para edificios inteligentes, por ejemplo. El futuro está aquí y el led es uno de sus protagonistas. Que ha llegado para quedarse.

Datos obtenidos del diario Público. 

 

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